Argentina-Perú, eliminatorias: la selección está ante el reto más traumático en 25 años

Deportes 05 de octubre Por
Desde el repechaje con Australia, en 1993, no se percibía tanta tensión en la antesala de un partido de la selección; con Benedetto, buscará ganarle a Perú para aliviar su camino a Rusia
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l fútbol se disfraza de una excentricidad que muchas veces sólo busca evasión. Otras, consuelo. También alivio. Está tan instalado en la conciencia colectiva de los argentinos que esta noche el país volverá a dejarse atrapar por una desproporción. Es que han sido tantas las decepciones últimamente., pero esta vez del otro lado de la cornisa asoma algo peor: el vacío. Será el partido más importante de Perú en mucho tiempo, porque desde España 82 que no va a un Mundial. ¿Y para la selección? Probablemente también se trate del desafío más trascendente en décadas, incluida la final de Brasil 2014. Es que en un marco tan tóxico, los beneficios que supone el éxito quedan sepultados por los perjuicios del fracaso.

Para alcanzar rápidamente un punto de acuerdo: desde el repechaje con Australia, en 1993, que no se percibe ésta atmósfera de tensión. La Argentina apenas rescató dos de los últimos nueve puntos en las eliminatorias, por eso no puede ni empatar con Perú. La victoria, además de quitarle la palidez, le traerá una ganancia inmediata: abandonar el quinto puesto para anclar en la zona de clasificación directa a Rusia. El DT Jorge Sampaoli siente que hacia el desahogo se conduce tomando riesgos. En dos días revolvió entre decenas de apellidos, pero no duda del estilo: furia y agresividad ofensiva.

En la antesala de las dos últimas fechas del camino a Rusia, los números son tan caprichosos que hasta un punto de seis pueden clasificar a la selección de manera directa, y una cosecha de cuatro no le aseguraría ni el repechaje. no es tiempo de sacar cuentas, es hora de ganar. La Argentina se siente a gusto con espacios para lanzarse. no ahora, desde hace tiempo, y responde al perfil ofensivo de esta generación de jugadores y de los que se van sumando también. Pero, ¿cómo apostar al contragolpe cuando la historia y las circunstancias obligan a la búsqueda, cuando en el plantel está el mejor del mundo y varios atacantes muy cotizados?

Por eso Sampaoli se desespera detrás de un funcionamiento. no de un sistema, sino las relaciones antes que de la táctica. Y encontró en Acuña, Papu Gómez, Benedetto -quizá Paredes, la única duda-, valentía y soluciones. A la selección -a la actual y a las de Bauza y Martino en estas complejas eliminatorias- le cuestan los partidos porque necesita espacios para explotar. Dos opciones: o se los procura o espera que el rival se los conceda. Perú no es tan ingenuo. Entonces hay que trabajar sobre caminos alternativos para que no aflore la pereza. O peor, la desesperación.

A un rival que se dispone a defender conviene ahogarlo; presión muy alta para obligarlo al error o la infracción. Después, doblarlo por afuera para estirarlo hacia las ban-das y, a la vez, sumar mucha gente por adentro. Martillará con Messi de bastonero, más Di María y Banega de la vieja guardia, y el ala renovadora que hasta hace muy poco nadie hubiese imaginado como protagonista central para definir el pasaje de la Argentina a un Mundial.

Después, no podrá fallar en el área peruana. Los reflejos deben espabilarse de una vez, es insostenible esa orfandad goleadora que muestra al equipo con apenas 16 goles en 16 fechas. Ya jugaron Tevez, Agüero, Higuaín, Pratto e Icardi como N°9. y a todos se los devoraron las urgencias. Le tocará a Benedetto en un terreno fértil, esa Bombonera que hasta acá está embelesada con su puntería.

Perú tiene oficio, la paciencia que le inyectó Gareca y un depredador como Paolo Guerrero. La Argentina es el candidato natural, pero el fútbol se lleva mal con las previsiones. El fútbol no entiende de encorsetamientos ni previsiones, aparece con su invasivo poder para desarticular lo que todos creen que va a ocurrir. Una final está sometida a una fuerte carga psicológica que muchas veces condiciona los resortes futbolísticos. Sobran ejemplos en los que el que figuraba más abajo detecta en esa subestimación la motivación para impulsarse. Perú se cambiará en el vestuario visitante, donde anidan los recuerdos de 1969. Pero será mejor creer que nunca un rayo cae dos veces en el mismo lugar.

El historial con Perú podría sembrar calma. Hace 20 años que no pierde la Argentina (2-1 en 1997, en Sucre), hace 30 años que los peruanos no rescatan un empate en Buenos Aires (1-1 en 1987, en River). Pero estas eliminatorias se han especializado en bucear por dimensiones desconocidas, como la victoria de Ecuador y el empate de Venezuela en River, como la victoria de Paraguay en córdoba. nada de eso había ocurrido. ¿Más señales? El 22 de marzo de 2013 debutó Sampaoli como DT de Chile. ante Perú. Y perdió 1-0. Pero contra Gareca ya jugó. y ganó: 2-1, por las semifinales de la copa América 2015. La Bombonera, donde la selección marcha invicta, propondrá otra escenificación. Punto. no significará nada más.

Entre tantos condicionantes emocionales, la rebeldía del plantel es una materia en observación. no estaría mal, entonces, valorar este partido con Perú como un imaginario cruce por los 32avos de final de un Mundial. Una prematura instancia de eliminación directa. La generación anterior, y la anterior, ya quedaron señaladas por dedos acusadores. Viejos caudillos enseñan que cada partido de la selección convendría tomarlo como si fuese el único y el último. Una buena percepción para recordar esta noche. Más allá de esquemas, intérpretes y responsabilidades, más que nunca se necesita de un estado de ánimo. El móvil puede ser cualquiera, bronca, vanidad o venganza, lo relevante será verlos reaccionar.

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