Cinco años de Francisco: una relación sinuosa para los políticos argentinos

Política 11 de marzo de 2018 Por
Mientras Cristina supo capitalizar el vínculo con el Papa, para Macri se presentó cuesta arriba. De la peregrinación a la Santa Sede a las reuniones reservadas, sin fotos ni voceros.
Macri, Papa Francisco, Awada
La primer foto de Francisco con el Presidente y la Primera Dama - (Cedoc)

El 13 de marzo de 2013 Jorge Mario Bergoglio pasaba a ser Francisco. El papa argentino ha sido desde ese día un dilema de primera línea para la clase política argentina. El Vaticano se convirtió en un lugar de peregrinación ineludible y la gestión de la relación con el Sumo Pontífice un asunto público de primer orden.

Cristina Kirchner recibió con frialdad la noticia, pero pronto supo dar un volantazo. Advirtió que aquel contrincante doméstico pasaba a tener otra dimensión al asumir el máximo cargo de la Iglesia Católica. Mauricio Macri llegó con expectativas de forjar una alianza y fijó una estrategia de vínculo prevalentemente institucional que resultó fallida. También él debió ajustar su estrategia y dejó de lado las aspiraciones que había abrigado al inicio de su gestión.

En el gobierno de Cambiemos hubo un giro en la gestión de la relación con el Vaticano a partir de la salida de Susana Malcorra. La ex canciller había privilegiado una relación institucional que buscaba diferenciarse de la cercanía y la informalidad que había intentado en todo momento imprimir el cristinismo. También aspiraba a que el vínculo entre el Presidente y el pontífice potenciara la inserción argentina en el mundo, un objetivo que fue alcanzado a pesar de que los planes con el Vaticano no resultaron.