Los códigos QR dan imagen de modernidad pero apenas se usan

Nacionales 31 de octubre de 2017 Por
Hablando de marketing, el código QR ofrece un mundo de oportunidades, especialmente conectar el mundo real con el digital (online).
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  • Su presencia en publicidad es cada vez mayor, pero también se usa en novelas, collares con nuestros datos vitales e incluso lápidas.
  • "El nivel de uso, la cantidad de gente que ves escaneando un código para interpretarlo es bajísima", dice Enrique Dans, experto en nuevas tecnologías.
  • Las razones de su fracaso son la necesidad de descargar una aplicación y hacer una foto y la escasez de información relevante que contiene.

Los códigos bidi (también llamados códigos QR) han poblado marquesinas, tarjetas de visita, museos e incluso cementerios, pero es un recurso muy poco utilizado como fuente de información que responde más bien a un alarde de modernidad. Un código bidi es una matriz cuadrada de píxeles blancos y negros con tres cuadraditos que almacena información en forma de bits. Para acceder a esos datos, el usuario tiene que escanear esa imagen con una aplicación que previamente ha tenido que descargar en su teléfono móvil inteligente. Su presencia en publicidad es habitual, aunque hay propuestas más curiosas con códigos bidi como incluirlos en lápidas para aglutinar información audiovisual sobre un difunto, añadirlos al final del capítulo de una novela para aportar contenidos adicionales o darles forma de collar para que un usuario lleve siempre encima sus datos vitales. Fuentes de la Dirección de Nuevos Negocios de Telefónica España se apoyan en datos de la asociación de publicidad IAB para sostener que la adopción de los bidi está siendo "muy positiva" y su implantación comienza a ser "masiva". Según IAB, el tráfico generado por la captura de estos códigos ha crecido un 550% en el último año, el 40% de la población española los conoce y un 20% los ha utilizado en alguna ocasión.

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