“Pronto volveremos a flotar”

Economia 16 de mayo de 2018 Por
El Gobierno negoció con banqueros durante el fin de semana la estrategia de recompra de Lebac y contención del tipo de cambio. Aparecieron cerealeros y fondos comunes de inversión interesados en las Letras. Ahora se confía en que habrá 30 días para negociar con el FMI y trabajar sobre la inflación.
Federico Sturzenegger

ÁMBITO: "Mercado normalizado. En poco tiempo, volvemos a flotar". Ayer, a las 18:30, en el Banco Central todo era satisfacción. Si bien no se querían aventurar pronósticos optimistas, la sensación, abierta, era de fin de la crisis cambiaria. Y el inicio de una nueva etapa. Desde la cúpula del Central incluso dan tiempos, y hablan de una "limpieza" de activos tóxicos para lo que resta de la semana, y de un nuevo comienzo para el mercado desde el lunes, ya con la inflación de mayo y las negociaciones con el FMI sobre la mesa como nueva preocupación. 

Para el Central, todo se trató de una estrategia preparada desde el viernes pasado, y culminada ayer con el cierre que arrojaron los mercados y la exitosa renovación de las Lebac sobre la mesa. Y de una primera victoria de acciones coordinadas con el resto del gabinete. Todo comenzó el viernes por la tarde, con el gráfico definitivo con los tenedores de Lebac a renovar. Allí quedaba explícito que pese a que se hablaba del vencimiento de u$s30.000 millones en medio de una crisis cambiaria y de confianza, las posibilidades de éxito eran muchas. Para empezar, la mayor parte de las tenencias estaban en manos públicas. Casi el 55% de las Lebac se distribuían entre la Anses a través del Fondo de Garantía Sustentable (FGS) y los bancos oficiales. Desde el primer momento se sabía que el Banco Nación, el Provincia y el Ciudad harían su aporte. Seguirían el ejemplo el Banco de Córdoba, el de San Juan y el de Santiago del Estero; y el Credicoop. Obviamente se esperaba lo mismo desde los privados con el Santander, Hipotecario, BBVA Francés, Citibank, ICBC, Patagonia, HSBC, Galicia y Macro, en la lista. La preocupación comenzó al contabilizar las tenencias en poder de los fondos comunes de inversión, donde se descontaba que habría una sangría siguiendo el ejemplo que hasta la semana pasada venían mostrando los no residentes. Estos habían bajado sus tenencias en Lebac de u$s4.904 millones el 25 de abril a u$s1.600 millones al viernes. Se calculaba que parte de este dinero completaría su retirada y había además preocupación extra por los u$s9.200 millones en poder de los residentes particulares. Como el Central consideraba difícil avanzar sobre estos inversores, la operación se concentró en los u$s9.200 millones en poder de los FCI. La mira llegó allí a los bancos privados. 

Hubo reuniones el fin de semana en algún domicilio particular de banqueros de capital extranjero en la zona norte del conurbano bonaerense. El sábado, las autoridades presentes en los quinchos pidieron que fueran los propios bancos los que recompraran a los FCI sus tenencias. La idea no cuajó por el cuestionamiento por el tipo de cambio al cual debería hacerse la operación. El domingo hubo una contrapropuesta oficial. Aunque no se dieron precisiones, se les adelantó a los banqueros que en el primer momento de apertura de los mercados habría una señal clara y firme sobre el tipo de cambio mayorista, la que dejaría claro que quedarse en Lebac y recomprar activos de otros operadores sería un buen negocio. 

Los bancos tuvieron esa señal a las 10:01 del lunes, cuando el BCRA fijó el tipo de cambio mayorista en un techo de 25 pesos y con una oferta de u$s5.000 millones sobre la mesa. La misma señal se repitió ayer. La jornada comenzó con el Central vendiendo hasta las 13 un total de u$s790 millones, sosteniendo el valor. Desde esa hora la tendencia comenzó a cambiar ante la aparición de oferentes de divisas, un fenómeno que el mercado no vivía desde el 24 de abril pasado. En total fueron unos u$s500 millones de privados; según fuentes oficiales, las dos novedades de la jornada fueron la aparición de cerealeros y la llegada (y algún regreso) de fondos de inversión de capital extranjero que volvieron al país por el negocio de las Lebac al 40%. La interpretación fue que con estos movimientos comenzó a convalidarse después de mucho tiempo un nuevo mercado cambiario con nuevos valores, obviamente superiores a los del 25 de abril cuando comenzó la corrida; y con un nuevo techo respetado de 25 pesos. La jornada cambiaria terminó con una cierta paz inexistente hasta hace semanas, y que, con prudencia, podría mostrar que terminó la huida del peso y empezó a verse una salida de la corrida con nuevos valores cambiarios. Para las autoridades, ya se habría "desactivado la bomba" y comenzó a reactivarse el interés en activos en pesos. La concentración ahora estará puesta en trabajar con cierta paz cambiaria en el terreno de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La visión optimista habla de un camino limpio de al menos un mes, hasta la próxima renovación de Lebac, la que, se anticipa, sería menos complicada que el megavencimiento de ayer.