Pese al superdólar, los alimentos siguen tan caros como en Europa

Economia 16 de mayo de 2018 Por
Con la devaluación del 20% se modificó la brecha en precios de productos de consumo masivo, pero no alcanzó para revertir el “costo nacional”.
Mercaderia

ÁMBITO: La frase ya es un clásico: "La Argentina es cara". Si se comparan los precios de productos o bienes con los de otros países, el resultado es casi siempre desfavorable. Son muy pocos los períodos en la historia reciente en que los valores internos quedaron por debajo al de otras economías. Los factores son diversos: alta presión impositiva, costos de todo tipo elevados y el valor del dólar. Esta última variable está sacudiendo a todos los argentinos en los últimos días. Los gobiernos tienden a buscar en la tranquilidad cambiaria su estabilidad política, pero siempre la realidad les muestra que no es sostenible en el tiempo. Desde fines de abril el peso se devaluó alrededor de un 20%, tomando el cierre de ayer. ¿Fue suficiente este salto para acomodar los precios locales contra otros países? Parece que no mucho. Autos, turismo, servicios. Todo parece más barato afuera que dentro de las fronteras. Los alimentos también.

Pese a la fuerte depreciación de la moneda, el precio de productos de consumo masivo que se encuentran hoy en un supermercado local no difiere mucho de los que valen los mismos bienes en el exterior, por ejemplo en Europa. Tomando a Italia como un país intermedio (ni el más caro ni el más barato), aún con la actual devaluación, los argentinos pagan por los alimentos lo mismo o más que en el Viejo Continente.

Azúcar, leche, tomates en lata, agua mineral, fideos, cerveza, entre otros, cuestan más en un supermercado porteño que en una cadena italiana. Otros, como aceite de Oliva, queso para rallar o café, son ligeramente más accesibles. Es cierto que la comparación no es rigurosa ya que es difícil la equivalencia de marcas y calidades. Sólo productos como la Coca Cola pueden servir para una comparación más precisa. Ese ese caso, la botella de 1,5 litros cuesta u$s1,8 en el supermercado Esselunga de la ciudad norteña de Bérgamo y u$s1,6 en el Jumbo de la Capital Federal. También hay que tener en cuenta que dentro de la Argentina hay una gran disparidad de precios. Jumbo es de por sí más cara que el resto pero la comparación sólo busca tener una referencia.

Más allá de esta salvedad está claro que el salto de dólar desde $20,50 de fines de abril a $24,63 de ayer achicó ligeramente la diferencia. Si se tomara la cotización de hace un mes, todos los alimentos relevados serían más caros en la Argentina que en Italia. Con estos datos, la discusión puede quedar abierta si este tipo de comparaciones sirven para definir o no si en la Argentina se mantiene el atraso cambiario pero al salto del dólar.

Otro punto para tener en cuenta es que la devaluación de estos días todavía no fue trasladada a los precios. La falta de un valor de dólar estable por al menos dos o tres días impide que las cadenas remarquen los precios en su totalidad. Esto quiere decir que si en los próximos días siguen subiendo en peso con un tipo de cambio estable, volverán a ubicarse por arriba de los valores de Italia.

También hay que tener en cuenta que los ingresos en dólares o euros son superiores en Europa comparado con el salario promedio argentino.