
Un microsatélite argentino formará parte de la próxima misión lunar de la NASA
Lucia Gonzalez
El lanzamiento está previsto para el 6 de febrero y, durante esa operación, se desplegará el satélite Atenea, diseñado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto a la empresa estatal VENG S.A.. El proyecto contó además con la participación del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la CNEA, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de San Martín y la Facultad de Ingeniería de la UBA.
Desde el Ejecutivo destacaron que la selección de tecnología argentina para una misión tripulada de la NASA representa un fuerte respaldo a las capacidades científicas y técnicas del país. “Ser parte de Artemis II implica cumplir con los estándares de calidad y confiabilidad más exigentes del mundo”, señalaron oficialmente.
Qué hará el satélite argentino
Una vez en el espacio, Atenea tendrá un rol clave en la validación de tecnologías estratégicas. Entre sus principales funciones se encuentran la medición de radiación en órbitas profundas, la evaluación de componentes diseñados para uso espacial, la captación de datos GPS en trayectorias de transferencia geoestacionaria y la prueba de enlaces de comunicación de largo alcance.
Según informaron fuentes oficiales, los datos que obtenga el satélite aportarán información relevante para futuras misiones de exploración y serán de utilidad directa para la NASA.
Cómo será la misión Artemis II
Artemis II es la segunda etapa del programa lunar estadounidense y el paso previo al regreso del ser humano a la superficie de la Luna. A diferencia de Artemis I, que fue no tripulada, esta misión contará con cuatro astronautas a bordo, aunque no está previsto un alunizaje: la nave realizará una órbita alrededor del satélite natural y regresará a la Tierra.
La tripulación estará integrada por Reid Wiseman como comandante, Victor Glover como piloto, Christina Koch como especialista de misión y Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense, lo que refuerza el carácter internacional del proyecto.
El despegue se realizará desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, utilizando el Space Launch System (SLS), el cohete más potente desarrollado por la NASA hasta el momento.
Un hito para la ciencia argentina
La última vez que una misión tripulada orbitó la Luna fue en 1972, con el cierre del programa Apolo. Más de 50 años después, la presencia de tecnología argentina en Artemis II representa un hito para el desarrollo científico nacional y posiciona al país dentro de un selecto grupo con participación activa en la nueva etapa de exploración espacial.
Desde el Gobierno remarcaron que el desarrollo tecnológico y la investigación en áreas estratégicas seguirán siendo un eje central, destacando la relevancia de proyectos que vinculan ciencia, industria y cooperación internacional.


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