
Alerta por el fuerte aumento de la sífilis en Argentina: los contagios crecieron 26%
Lucia Gonzalez
En números concretos, más de 46.600 personas fueron diagnosticadas con sífilis el año pasado. Se trata de una enfermedad causada por la bacteria Treponema pallidum y cuya expansión está estrechamente vinculada a prácticas sexuales sin protección y a una subestimación de ciertas vías de transmisión.
Uno de los factores que más preocupa es el rol del sexo oral sin preservativo. Aunque muchas relaciones comienzan de esa manera, sigue existiendo un fuerte desconocimiento sobre el riesgo de contagio. La sífilis puede transmitirse por contacto directo con lesiones (conocidas como chancros) que no siempre generan dolor ni molestias y que pueden aparecer tanto en los genitales como en la boca.
El problema se agrava porque, al no causar síntomas evidentes en sus primeras etapas, muchas personas no saben que están infectadas y continúan transmitiendo la enfermedad. En consultorios médicos se detectan de manera frecuente casos en estadios iniciales, incluso en pacientes que no refieren ninguna incomodidad.
La prevención sigue siendo clara y efectiva: el uso correcto del preservativo, tanto masculino como femenino, desde el inicio del contacto sexual, ya sea oral, vaginal o anal. Sin embargo, su utilización continúa siendo irregular. En muchos casos, se lo usa solo al final de la relación o se lo reemplaza erróneamente por métodos anticonceptivos que no previenen infecciones de transmisión sexual.

Los datos oficiales confirman una tendencia que no da tregua. Desde 2019, con excepción del año de la pandemia, los casos de sífilis crecen de manera sostenida. En 2024, el aumento había sido del 14,3% respecto a 2023, pero en 2025 el incremento fue todavía más pronunciado, con casi 10.000 nuevos diagnósticos adicionales.
El impacto también se observa en la tasa poblacional. En 2019 se registraban 56 casos cada 100.000 habitantes. En 2024, esa cifra trepó a 93,5 y en 2025 rozó los 101 contagios por cada 100.000 personas.
En contraste, la sífilis congénita mostró una leve baja. En 2025, poco más de mil bebés nacieron con diagnóstico confirmado, un 8% menos que el promedio de los cinco años previos. Esta reducción se asocia a una mayor detección durante el embarazo y a una mejor adherencia al tratamiento, aunque el número de embarazadas con sífilis sigue siendo alto: más de 11.200 casos confirmados el año pasado.
La enfermedad tiene cura mediante tratamiento antibiótico, pero no genera inmunidad. Es decir, una persona puede contraer sífilis más de una vez si no se cuida. Otro obstáculo importante es la detección tardía: cuando no hay tests rápidos disponibles, los análisis pueden demorar varios días y muchos pacientes no regresan a buscar los resultados, lo que impide iniciar el tratamiento a tiempo.
La sífilis atraviesa distintas fases. En la primaria suele aparecer una pequeña llaga indolora que puede pasar desapercibida. En la secundaria, la infección avanza y puede provocar verrugas genitales, lesiones en la piel, manchas en manos y pies, y molestias más evidentes que llevan a la consulta. El estadio más grave, con compromiso neurológico, es menos frecuente, aunque puede darse si la enfermedad no se trata.
El escenario preocupa a los especialistas, que advierten sobre la necesidad de reforzar las campañas de prevención, educación sexual y acceso a preservativos. La falta de cuidado no solo favorece la sífilis, sino también otras infecciones como gonorrea y clamidia, que siguen circulando con fuerza.


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