
A todo huevo: Argentina lidera el ranking mundial de consumo
Lucia Gonzalez
El dato refleja una tendencia sostenida que impulsa al sector avícola desde hace varios años. En los últimos dos, la actividad acumuló una expansión superior al 18%, con una demanda interna que absorbe casi la totalidad de la producción nacional. Sin embargo, hacia el cierre de 2025 comenzaron a aparecer señales de alerta que preocupan a los productores.
Desde Capia advirtieron por el avance del contrabando de huevos provenientes de países limítrofes, una práctica que, aseguran, creció de manera significativa ante la falta de controles efectivos. La entidad fue crítica con el rol del Estado y habló de una tolerancia que termina afectando a toda la cadena productiva.
Durante el último año, el ingreso de huevos por vías formales e informales representó el 0,7% de la producción nacional, lo que equivale a unos 133 millones de unidades. En términos interanuales, ese volumen significó un aumento del 665%, una cifra que encendió las alarmas del sector.
Más producción, menos rentabilidad
A pesar de ese contexto, la producción continuó en alza. El stock aviar pasó de 57,7 millones de aves en 2024 a 62,7 millones en 2025, un crecimiento cercano al 9%. Del total, el 74% corresponde a gallinas ponedoras de huevos blancos y el 26% a huevos marrones. En volumen, la producción anual trepó de 17.433 millones a casi 19.000 millones de huevos, lo que equivale a más de 600 unidades por segundo.
La producción per cápita también mostró una mejora y alcanzó los 402 huevos por habitante, frente a los 370 del año anterior. A esto se sumó un incremento de las exportaciones, que totalizaron 323 millones de unidades, un 15,8% más que en 2024, funcionando como un alivio parcial frente al ingreso irregular de mercadería extranjera.
La actividad mantiene su concentración geográfica histórica: la provincia de Buenos Aires reúne el 40% de las gallinas ponedoras del país, seguida por Entre Ríos, Córdoba y las provincias del NOA.
Sin embargo, el crecimiento en volumen no se tradujo en mejores ingresos. Según Capia, el precio que recibe el productor cayó más del 60% desde mayo: el maple de 30 huevos pasó de $5.600 a $3.500, mientras los costos de producción aumentaron más de un 40%.
Desde la cámara también cuestionaron que esa baja no se refleje en el precio final al consumidor y apuntaron contra la intermediación y los comercios minoristas por absorber la diferencia. Así, en un país que consume huevos como nunca, el eslabón productivo sigue siendo el más golpeado.


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