
Newell’s no arranca: sin juego, sin respuestas y con un clima que empieza a tensarse
Lucia Gonzalez
El resultado, una derrota que agrava el mal momento, fue apenas una consecuencia de lo que se vio dentro de la cancha. Porque más allá del marcador, lo alarmante es la falta de evolución. El equipo de Favio Orsi y Sergio Gómez sigue sin identidad, sin solidez y sin un plan reconocible que le permita competir con regularidad.
Desde el arranque del Apertura, la Lepra no pudo adueñarse de ningún partido. Ni siquiera cuando sumó puntos logró hacerlo desde el control del juego. Las pocas reacciones fueron aisladas y más ligadas al empuje que a una idea: el descuento ante Talleres, el empate agónico frente a Independiente o algún pasaje aceptable ante Boca. Demasiado poco para generar confianza.
Ante el Halcón, la historia volvió a repetirse. Defensa y Justicia se plantó con personalidad, disputó el protagonismo y encontró ventajas ante un Newell’s sin respuestas. Hubo momentos en los que pareció insinuar algo más, pero fue apenas una ilusión pasajera. El equipo volvió a deambular, sin claridad, sin rebeldía individual y sin un futbolista capaz de romper la inercia.
Las falencias son evidentes. Newell’s pierde sistemáticamente el mediocampo, defiende con fragilidad y genera muy poco peligro. No hay desequilibrio por las bandas, nadie se hace dueño de la pelota y el recurso termina siendo el centro al área, más por desesperación que por convicción. Así, juega a lo que salga. Y casi nunca sale bien.
Lo más inquietante es que el paso del tiempo no trae mejoras. Desde la derrota en Córdoba en la primera fecha hasta hoy, prácticamente nada cambió. El equipo luce apagado, sin frescura ni confianza, incluso en contextos que podrían haber servido para levantar.
En la previa, desde la conducción deportiva se habló de un proceso “en construcción”. Pero en el Coloso no se vieron señales de crecimiento. Por el contrario, la sensación es de estancamiento, e incluso de retroceso.
Tras el partido, la dupla técnica fue autocrítica en conferencia de prensa. “Somos responsables de que cada situación termine en gol rival. Nos pasó contra Talleres, Independiente, Boca y ahora”, reconoció Orsi. Gómez fue en la misma línea y apuntó a “errores conceptuales” que se repiten y se pagan caro.

Ambos coincidieron en que la falta de solidez conspira contra la confianza y obliga al equipo a correr siempre desde atrás. “Nunca arrancamos ganando un partido”, admitieron, en una frase que resume el problema.
La gente lo percibe. La paciencia empieza a acortarse. Porque más allá de los resultados, Newell’s hoy no muestra señales claras de que el camino elegido sea el correcto. Y cuando el funcionamiento no aparece, lo que crece es la preocupación.


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