
Cierra FATE tras más de 80 años: 920 empleos afectados y fuerte impacto en el sector
Lucia Gonzalez
La compañía venía operando con apenas el 30% de su capacidad productiva y, según fuentes cercanas, el directorio optó por cesar la actividad en lugar de avanzar con un concurso de acreedores. Desde la empresa aseguraron que se abonarán las indemnizaciones correspondientes bajo el régimen laboral vigente y que se cancelarán las deudas pendientes con proveedores y el sistema comercial. Además, ya se habría iniciado el procedimiento preventivo de crisis ante la Secretaría de Trabajo.
Un combo letal para la industria local
El cierre se da en un contexto complejo para el sector. Entre los principales factores se mencionan la fuerte caída del consumo interno, la pérdida de poder adquisitivo que retrasa el recambio de cubiertas y el crecimiento sostenido de importaciones, principalmente desde China, con precios hasta 40% más bajos.
Actualmente, cerca del 85% de los neumáticos que se comercializan en el país son importados. En ese escenario, la producción de FATE se redujo alrededor de un 70% en los últimos tiempos. Desde la firma también apuntaron contra las “asimetrías” en el comercio exterior, al señalar que otros países subsidian su producción mientras que en Argentina los fabricantes deben afrontar mayores costos y derechos de exportación.
A esto se sumaron meses de conflicto con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (SUTNA), con paros y bloqueos que profundizaron la crisis operativa.
Una empresa con historia
FATE —sigla de Fábrica Argentina de Telas Engomadas— fue fundada en 1940 por la familia Madanes en el barrio porteño de Saavedra y trasladó su producción a San Fernando en 1962. Durante décadas fue un emblema de la industria nacional, destacándose por su desarrollo tecnológico y por ser pionera en el abastecimiento de neumáticos radiales para la industria automotriz local, además de consolidar exportaciones hacia Europa, Estados Unidos y América Latina.
En los años 70 incluso incursionó en el sector tecnológico con su División Electrónica, donde llegó a fabricar calculadoras y computadoras de oficina bajo la marca CIFRA, un proyecto innovador para la época.
Los accionistas de la compañía están encabezados por la familia Madanes Quintanilla, también propietaria de Aluar, el mayor productor de aluminio del país con base en Puerto Madryn. En paralelo, trascendió que la firma analiza nuevos planes de inversión para esa empresa.
Alerta en el sector
El cierre de FATE representa una señal de alarma para el resto de los fabricantes que aún producen en Argentina, como la italiana Pirelli y la japonesa Bridgestone, que también enfrentan un mercado cada vez más dominado por las importaciones.
En su comunicado oficial, la empresa agradeció a trabajadores, clientes y proveedores por el acompañamiento a lo largo de más de ocho décadas, y remarcó que su identidad industrial “seguirá presente en los desafíos que se presenten hacia adelante”.
El cierre marca el final de una etapa para una de las firmas más emblemáticas del entramado productivo argentino.


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