La gente se endeuda con su tarjeta de crédito para comprar alimentos de la canasta básica

Eugenio Serafino, del Centro de Estudios Demos, analizó el consumo en Santa Fe y advirtió que se mantiene estable, pero en niveles bajos, sostenido en parte por el endeudamiento de las familias.
Actualidad28 de julio de 2026Thomas DortoneThomas Dortone

El consumo en Santa Fe se mantiene estable, aunque en niveles bajos, y cada vez más familias recurren al endeudamiento para sostener sus gastos cotidianos, incluso para comprar alimentos de la canasta básica. Así lo explicó Eugenio Serafino, integrante del Centro de Estudios Demos, al analizar los datos del Monitor de la Actividad Económica de Santa Fe.

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Según explicó Serafino, el deterioro del poder adquisitivo llevó a que las familias primero reduzcan gastos y cambien sus hábitos de consumo. En los supermercados, por ejemplo, dejaron de comprar algunos productos que antes formaban parte de sus compras habituales y comenzaron a elegir segundas y terceras marcas.

Sin embargo, señaló que esa estrategia ya no alcanza para muchos hogares y el siguiente paso es recurrir al financiamiento mediante tarjetas de crédito y préstamos personales.

“Nos endeudamos para comer”, resumió Serafino, quien indicó que cuatro de cada diez personas tienen deudas con tarjetas de crédito. Además, destacó el crecimiento de los préstamos en los últimos meses y, especialmente, el nivel de utilización de los créditos personales.

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El especialista también mencionó un leve crecimiento en el patentamiento de motos, que vinculó con la disponibilidad de líneas de crédito y con el menor costo que representa este medio de transporte frente a otras alternativas.

A pesar de estos indicadores, Serafino sostuvo que no observa señales claras de un cambio en la situación económica. Uno de los principales problemas, explicó, es que muchas personas comienzan a tener dificultades para afrontar las deudas que acumularon.

En algunos casos, cuando ya no pueden acceder al sistema financiero formal, recurren a mecanismos de crédito informales o ilegales, que pueden implicar condiciones más perjudiciales y métodos de cobro más agresivos. Esta situación, advirtió, también tiene consecuencias sobre la salud mental de las personas.

Por otra parte, señaló que la situación de la industria, las pymes y la producción nacional también repercute sobre el consumo. En este contexto, sostuvo que la clase media pierde capacidad económica y que se profundiza la brecha entre los distintos niveles de ingresos

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