
Central no reacciona: Almirón se quedó sin respuestas y Belloso carga con el costo de sostener un ciclo agotado
Lucia Gonzalez
Rosario Central empató 0 a 0 frente a Racing por la segunda fecha del Torneo Clausura y la sensación que dejó el Gigante de Arroyito fue mucho más preocupante que el resultado. El equipo no mostró una evolución futbolística, volvió a depender de las individualidades y confirmó que los problemas que arrastra desde hace meses siguen intactos.
En la previa del encuentro, el mensaje de los hinchas fue contundente. Los silbidos para Jorge Almirón marcaron el termómetro de una relación completamente desgastada. Ya no se trata de una derrota o de una mala noche, gran parte del público perdió la confianza en el entrenador y no encuentra motivos para creer que este proceso pueda revertirse.
Central juega un fútbol previsible. No sorprende, no lastima desde la elaboración colectiva y depende casi exclusivamente de una inspiración de Ángel Di María o de Jaminton Campaz para generar peligro. No aparecen remates de media distancia de los volantes, los laterales prácticamente no se proyectan, no existen transiciones rápidas ni variantes ofensivas que permitan romper los planteos rivales. El equipo luce sin ideas y sin identidad.
Después del empate, Almirón volvió a mostrarse conforme con la producción de sus dirigidos. “Tuvimos situaciones claras, no la pudimos meter. En el segundo tiempo nos repercutió mal la caída de Ema porque venía bien por su sector. En general el equipo hizo un muy buen partido, el rival era un gran equipo”, analizó.

Además, minimizó el malestar de los hinchas al asegurar que “el descontento de la gente es normal. Es el décimo partido sin perder en casa, no es un consuelo pero es una base para mejorar”. Incluso insistió con su mirada positiva: “El primer tiempo fue buenísimo. En el segundo tiempo el ritmo nos costó. Hay cosas que son muy buenas. Creo que merecimos más”.
Sin embargo, el análisis del entrenador parece ir por un camino completamente distinto al que observa la gente. Los resultados no aparecen, el funcionamiento tampoco y las respuestas futbolísticas siguen siendo insuficientes. El ciclo da señales de desgaste y cada partido profundiza la sensación de que el equipo no le responde a su conductor.
En ese contexto, las críticas ya no apuntan únicamente a Almirón. La decisión del presidente Gonzalo Belloso de sostener al entrenador, pese al flojo cierre del semestre anterior y al pobre inicio del Clausura, también empieza a ser cuestionada. La apuesta por darle continuidad a un proceso que no muestra señales de crecimiento hoy parece más un acto de insistencia que una convicción respaldada por el rendimiento.
Central sigue sin ganar, sin convencer y sin ofrecer respuestas. Y cuando un equipo deja de evolucionar, el respaldo de la gente desaparece. Hoy, en Arroyito, los silbidos hablaron más fuerte que cualquier explicación. La pregunta ya no es qué necesita Almirón para revertir la situación, sino cuánto tiempo más Belloso sostendrá un ciclo que, para muchos hinchas, parece haber llegado a su final.


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