
El principal cambio es el fin de la ventana amplia de 24 horas para descargar. A partir de ahora, cada transportista contará con un turno horario preciso, asignado de acuerdo con la capacidad operativa de cada terminal. La intención es escalonar los ingresos y evitar que miles de unidades coincidan en simultáneo en los accesos portuarios.
La implementación será gradual. El 16 de marzo comenzará una etapa de “marcha blanca”, pensada para que el sistema funcione sin sanciones y el sector pueda adaptarse. Recién el 15 de abril se iniciará la fiscalización plena, con labrado de infracciones para quienes incumplan los horarios asignados.
Stop 5.0 reemplaza el esquema vigente desde 2017 y apuesta a la digitalización total del flujo de carga. Cada camión recibirá una franja específica para presentarse en puerto y solo podrá ingresar al radio de 30 kilómetros hasta dos horas antes de su turno. Con este mecanismo, el Gobierno busca reducir las esperas prolongadas en banquinas y zonas urbanas, uno de los principales focos de conflicto con vecinos y autoridades locales.
El control estará respaldado por tecnología. La provincia instalará puestos equipados con sistemas de Inteligencia Artificial que cruzarán información en tiempo real con la Agencia Provincial de Seguridad Vial. Los vehículos que circulen fuera del horario habilitado no solo podrán ser multados, sino que también se arriesgan a la suspensión en la emisión de la carta de porte.
“Apuntamos a un cambio cultural que permita sostener el crecimiento productivo sin afectar la convivencia”, sostuvo el secretario de Cooperación provincial, Cristian Cunha, durante la presentación.
La iniciativa es fruto de una mesa de trabajo que reunió a cinco ministerios, municipios del área metropolitana, el Sindicato de Camioneros y cámaras empresarias del sector agroexportador. Además, el plan se articula con obras consideradas estratégicas, como el tercer carril de la autopista que conecta Rosario con la capital provincial, clave para descomprimir el tránsito pesado en temporada alta.
Desde el ámbito privado hubo respaldo. Gustavo Idígoras, titular de CIARA-CEC, y representantes de la Cámara de Puertos Privados coincidieron en que el nuevo esquema exigirá ajustes operativos, pero valoraron la incorporación de tecnología como herramienta para compatibilizar el crecimiento de las exportaciones con una mejor calidad de vida para vecinos y transportistas.
Con Stop 5.0, Santa Fe apuesta a ordenar uno de los engranajes centrales de su economía: el complejo agroindustrial. El desafío ahora será que la coordinación público-privada logre traducir la innovación en menos congestión y mayor previsibilidad en plena temporada de cosecha.






